compartiendo vida eterna
lunes, 5 de mayo de 2014
No me mueve, mi Dios
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Me encanta este poema, pues en el expresa el amor que devieramos tener por Dios
amarlo por lo que es, el Dios todo porderoso no solo por miedo o por las cosas
que nos da, busca cada dia al Señor y tu vida puede cambiar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)